Despenalización del Aborto en Argentina: el debate que nadie esperaba

0 Comment(s) | Posted | by Pablo A. Blanco |

El presente artículo pretende enmarcar la discusión sobre la despenalización del aborto en el contexto de la iniciativa del gobierno que instaló el tema sorpresivamente en la agenda política de la Argentina, dar cuenta de los actores que intervienen y de los principales argumentos a favor y en contra, y por último mostrar la pluralidad de voces que se han manifestado contra la despenalización.

A partir de la decisión del presidente Macri de habilitar la discusión parlamentaria sobre la despenalización del aborto[1] - también referida como despenalización de la “interrupción voluntaria del embarazo” - se ha formalizado y oficializado en la Argentina el debate sobre esta cuestión.

Se ha formalizado porque se ha abierto la discusión pública sobre un tema que no es nuevo ni en la Argentina ni en el mundo. En nuestro país el proyecto de ley de “Interrupción Voluntaria del Embarazo” (IVE) fue presentado en seis ocasiones anteriores, la última en 2016[2], pero en todas ellas perdió estado parlamentario y no alcanzó a tener tratamiento legislativo en el Congreso[3].

Se ha oficializado, porque la séptima presentación de este año 2018 coincide con esa decisión del Poder Ejecutivo de habilitar la discusión en el parlamento, y ha contado también con la presentación de otros proyectos, incluso del propio bloque oficialista.

El Presidente argentino se ha mostrado prescindente a pesar de manifestarse “a favor de la Vida”[4] y ha sugerido que el debate se dé en un marco de libertad de conciencia. Abundan las especulaciones sobre éste aparente contrasentido, y sobre la oportunidad política de impulsar éste debate. Algunos consideran que se trata de una medida de distracción frente a una situación económica y social compleja, en un escenario de inflación creciente. Otros consideran que se trata de una medida destinada a captar apoyos de sectores progresistas para ampliar la base de apoyo político del gobierno. Otros consideran que se trata de un mensaje político dirigido al Papa Francisco con relación a su supuesta intervención en la política doméstica de la Argentina.

Sea cual fuere la motivación del gobierno, en paralelo se están desarrollando a nivel de la sociedad civil intensas campañas para influir sobre el debate y los congresistas.

Desde quienes impulsan la despenalización se desarrolla la “Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito”, una alianza que se tejió tras los encuentros nacionales de mujeres de Rosario, en 2003, y Mendoza, en 2004, y que ha encontrado apoyos diversos en la sociedad civil, que se expresaron en el “Pañuelazo”[5] del 19 de Febrero de 2018.

Desde los sectores contrarios a la despenalización se han expresado, entre otros, la Iglesia Católica Argentina a través de su Conferencia Episcopal, obispos de distintas diócesis, el Rector de la Universidad Católica, el Departamento de Laicos, organizaciones Pro-Vida, representantes de otras iglesias y confesiones, funcionarios y también sectores no religiosos[6], entre ellos la Academia Nacional de Medicina[7].

Éste último grupo también decidió “tomar la calle” y expresarse, convocando a una multitudinaria marcha bajo el lema “Vale toda Vida”[8] el domingo 25 de Marzo, en que se celebraba el día del “Niño por Nacer” – establecido por San Juan Pablo II – y oficializado en Argentina por Decreto N° 1406 del año 1998.

Esta acción se extendió por casi 200 ciudades de la Argentina y no contó con la cobertura de los medios de información, quienes ante la magnitud de la movilización se vieron obligados a reflejarla entre sus titulares en las horas posteriores. La aparente neutralidad e indiferencia de los medios, no se condice con la amplia cobertura mediática y difusión que dan los sectores en favor de la despenalización. 

Entre la pluralidad de voces que se han expresado contra la despenalización podemos mencionar el documento emitido por la Conferencia Episcopal Argentina, de tono muy medido, y en línea con las últimas declaraciones públicas sobre el tema que ha hecho el Papa Francisco, “sé que es un drama existencial y moral”, ha dicho el Sumo Pontífice, que en el 2015 concedió a los sacerdotes del mundo la facultad de absolver el pecado del aborto.

El texto titulado “Respetuosos de la vida” además, no rehúsa que el tema se trate en el Congreso -“que este debate nos encuentre preparados para un diálogo sincero y profundo”- y hace una mención a una ley sancionada por el anterior gobierno: “Hace unos años con la sanción de la Ley ‘Asignación Universal por Hijo’, el Honorable Congreso de la Nación demostró una vez más en su historia republicana un alto grado de sensibilidad humana a favor de la familia y de la vida de los niños y jóvenes más pobres. ¿No se podrá continuar por ese camino legislativo?”.[9]

La Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA) –que agrupa a más del 80 % de las comunidades evangélicas del país- exhortó a los legisladores a votar en contra de la despenalización del aborto porque “la vida es el primero de los Derechos Humanos que el Estado debe tutelar desde el momento de la fecundación”, agregando que “la práctica de abortos clandestinos, más allá de cuantos sean, es en sí misma, un problema humanitario y de la sociedad actual. Que las secuelas emocionales del aborto, clandestino o legal, son profundas y difíciles de sobrellevar. Pero entendemos que la salud pública argentina necesita encontrar propuestas que cuiden y protejan a la madre y a su hijo, y defiendan la vida, tanto de la mujer como la del niño por nacer”[10].

En una declaración suscripta por más de treinta sacerdotes de asentamientos de la Capital y el Gran Buenos Aires –además de los dos curas villeros recientemente designados obispos[11]- se refuta, a quienes apelan a la situación de precariedad de las embarazadas de escasos recursos: “algunos planteos de otros sectores sociales -creemos que este es uno de ellos- toman a los pobres como justificativo para sus argumentos. Se habla de la tasa de mortalidad por aborto de las mujeres de los barrios más pobres”, dicen, y agregan “lo primero que hay que hacer en nuestros barrios es luchar contra la pobreza con firme determinación y en esto el Estado tiene las mejores herramientas. Con casi un 30% de pobres -detrás de los cuales hay rostros e historias- hay discusiones que debieran priorizarse”[12].

En su análisis, publicado en una columna de opinión el Gran Rabino Sefardí Isaac Sacca de la Argentina hizo hincapié en que la vida es el valor supremo para los textos sagrados y enfatizó que el aborto es una "transgresión contra la vida del feto humano" que pone en riesgo "innecesariamente la salud de la mujer". El gran rabino que visitó al Papa Francisco en Diciembre de 2016 declaró que "debemos percatarnos de que las personas somos débiles y nos estremecemos ante la incomodidad, recordar que el aborto linda con el homicidio, tanto del feto como de la madre; si se practica para promover una vida de libertinaje sin responsabilidad, podríamos estar firmando nuestra condena como sociedad moral; si no se practica aun cuando una mujer corre peligro de muerte, se estaría actuando con una ideología fundamentalista que nos convertiría en asesinos"[13].

Los argumentos en el debate que se perfila - tanto a favor como en contra de la despenalización - parecieran combinar grandes líneas argumentales, que intentaré sintetizar muy brevemente: las que refieren a cuestiones de salud pública y las que refieren a materias de derecho.

Entre quienes están a favor se resalta que se trataría de una política destinada a dar respuesta a una cuestión de salud pública no atendida por el Estado, afirmando que el aborto es una práctica de hecho que, dada su ilegalidad se practica de manera clandestina y onerosa, y sin seguir protocolos de seguridad e higiene para la madre que decide interrumpir el embarazo; por otro, se afirma que se trata de legislar sobre derechos, en este caso el de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo, sobre todo para aquellos casos de embarazos no deseados producto de abuso, que ponen en riesgo la vida de la madre, o en situaciones que pusieran en riesgo la supervivencia futura del niño o niña.

Los argumentos en contra de la despenalización que se refieren a cuestiones de salud pública, afirman que el Estado tiene un deber de asistencia y cuidado de la Vida, y en ese entendimiento hacen mención además a la responsabilidad ética y profesional de los médicos que emana del juramento hipocrático, según el cual todo acto médico está orientado a preservar la vida, no a eliminarla. También se cuestionan las cifras y real impacto del aborto clandestino dado que, siendo una práctica ilegal, no está registrada por estadísticas oficiales. Frente a quienes afirman que su legalización vendría a cubrir un vacío de cobertura sanitaria para las mujeres, especialmente las pobres, la respuesta es que en verdad se revictimiza a la mujer, que además de sufrir por un eventual embarazo no deseado, debe atravesar el trauma del aborto y post aborto. Con relación a las cuestiones de derecho, entran al menos dos problemáticas en juego. La primera es que la mujer no estaría ejerciendo un derecho a decidir sobre su propio cuerpo, sino sobre el derecho a vivir de otro ser que lleva en su seno. Desde esta perspectiva se trata de dos vidas en juego. La segunda es que la despenalización del aborto sería una ley inconstitucional, dado que la Argentina incorporó a su ordenamiento jurídico la Convención Americana sobre Derechos Humanos (también llamada Pacto de San José de Costa Rica) que afirma que toda persona tiene derecho a que se respete su vida desde el momento de la concepción.

Aquí es donde entra en juego otra discusión de carácter científico y otra de carácter moral ¿A partir de qué momento se deja de ser embrión y se pasa a ser Persona?

Las respuestas son bien conocidas, quienes están a favor afirman poder establecer esa diferencia en términos de “x semanas de gestación”, para quienes están en contra se es Persona desde el mismo momento de la concepción y para ello se alude a la ciencia genética. Sobre éste punto pareciera no haber acuerdo posible.

A semanas de iniciado el debate en la Argentina, en su última exhortación apostólica, “Gaudete et exsultate” dedicada a “la santidad en el mundo de hoy” el Papa afirma que ayudar a los pobres debería ser tan importante como luchar contra el aborto. El documento defiende un fuerte compromiso social y tiene una neta orientación progresista, además de criticar indirectamente a los grupos internos más conservadores de la Iglesia que se enfrentan a Francisco y conspiran contra él.

“La defensa del inocente que no ha nacido, debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada”[14]. El Papa agregó que “igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud, y en toda forma de descarte”[15].

El debate ha comenzado y promete ser apasionado, como afirma el Papa.



[2] Expediente Nº 4161-D-2016. Publicado por Trámite Parlamentario Nº 84.

[3] Todo proyecto de ley presentado que no obtenga sanción en una de sus cámaras durante el año parlamentario en el que tuvo entrada en el cuerpo o en el siguiente, caduca.

[4] Ídem 1

[6] Por ejemplo, la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, el Colegio Médico de Salta, el Colegio Médico de Tucumán, el Colegio de Abogados de Tucumán, la Academia del Plata, el Colegio de Médicos de la ciudad de La Plata, la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires, el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, la Sociedad Argentina de Ética Médica y Biológica y la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de San Juan.

[15] Ídem 11

Comments

  1. There are no comments yet.

Leave a Comment

Nonprofit Web Design and Development by New Media Campaigns