¿Están Las Américas verdaderamente convirtiéndose en un Hemisferio de Paz?

0 Comment(s) | Posted | by Ramón Luzárraga |

¿Están Las Américas verdaderamente convirtiéndose en un Hemisferio de Paz?

Ramón Luzárraga

               La propuesta que podría terminar las luchas entre el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) promete poner fin a la última guerra en el Hemisferio Occidental.  Hay historiadores y profesores de la política latinoamericana que hablan ahora de un hemisferio sin guerra por primera vez desde que existe la palabra escrita.  Tanto en América del Norte como en América del Sur, no existe ni guerra entre dos naciones ni guerra asimétrica entre un grupo rebelde y un gobierno nacional. Teniendo en cuenta la historia de la guerra en nuestro hemisferio desde 1492, y considerando también que en 1995, habían no menos de tres países latinoamericanos que estaban en guerra, con sus fuerzas armadas luchando contra las guerrillas revolucionarias con un estado vecino. El fin de los enfrentamientos entre Colombia y las FARC es una gran hazaña diplomática.

               Lamentablemente, esta idea que las Américas se están convirtiendo en un hemisferio de paz es peligrosamente ingenua.  Esta idea limita la historia como algo dirigido por líderes carismáticos y grupos organizados, ideológicamente motivados, que buscan y adquieren poder a través de gobiernos organizados o movimientos revolucionarios. No toman en cuenta que esta violencia ha emigrado casi exclusivamente hasta al nivel de lo cotidiano.

               Hoy en día, la guerra en las Américas está siendo combatida por grupos con una inclinación a la anárquica. No están interesados ​​en poseer poder político a través del gobierno, ni están interesados ​​en formar movimientos revolucionarios para tomar tal poder. Estos grupos son pandillas. Poseen estructuras informales y extra-gubernamentales, y no se dedican a una alta causa nacional o ideal política. Buscan el beneficio, la gloria y otras formas de ganancia privada. Más allá de eso, a pesar de su alto nivel de organización, las pandillas tienen una visión nihilista hacia la vida. Están activos en toda las Américas, incluyendo los Estados Unidos.  Nuestro hemisferio se ve afectado por su comercio violento del narcotráfico, el tráfico de personas, el secuestro de personas para tomar el lucro y otras actividades ilegales.

               El desafío que enfrentan los cristianos para asegurar la paz y la justicia en las Américas es diferente ahora, porque ya no tenemos una discreta organización gubernamental o rebelde con líderes con los que se pueda abrir un diálogo y negociar una solución. En cambio, estamos tratando con movimientos organizados pero fluidos, cuya existencia es una respuesta a su percepción de la desesperanza de la vida. Por lo tanto, necesitamos evaluar críticamente los puntos de contacto religioso que los teólogos y los trabajadores pastorales pueden tener con las pandillas. La religión popular es un ejemplo obvio. Estos son los primeros pasos de un proceso largo y peligroso para convertir a estas pandillas a tener esperanza en un futuro común y quizás convertirlas en constructivos movimientos de acción social, en lugar de fuerzas nihilistas que destruyen la vida con indiferencia y con un ojo al lucro y fama para sus miembros.

 

Comments

  1. There are no comments yet.

Leave a Comment

Nonprofit Web Design and Development by New Media Campaigns