Fundamentalismos allá y aquí

0 Comment(s) | Posted | by Miguel Ángel Sánchez Carlos |

Fundamentalismos allá y aquí 1. Por Miguel Angel Sánchez

El mes pasado el mundo fue de nuevo testigo de acontecimientos mortíferos producidos por el terrorismo, ahora en Paris, Francia. La nueva estrategia del fundamentalismo islámico, con jóvenes fundamentalistas domésticos dirigidos por terroristas fundamentalistas foráneos, asestó un durísimo golpe a la libertad de expresión con el asesinato del director y los dibujantes de la revista Charlie Hebdo, por considerarla ofensiva al Islam al dibujar al profeta Mahoma como protagonista de sus historietas. En dos actos suicidas los terroristas fueron muertos tras la toma y muerte de rehenes a las afueras de la zona metropolitana de la misma ciudad.

Un aspecto, entre otros, llama la atención en este caso: es cierto que todo ser humano tienen derecho a no ser ofendido en sus creencias; podría apelarse aquí al principio de no maleficencia de la bioética, en cuanto que nadie tiene derecho de dañar a otro, de hacerle mal. Aunque Salman Rushdie habla del "derecho de ofender", refiriéndose a la libertad de expresión, más bien creo que lo que existe es el derecho a no ser ofendido, como lo ha recordado últimamente le Papa Francisco.

Pero por otro lado, el negarse a considerar con humor la propia religión puede ser un mecanismo para evitar la relajación de la autoridad sacral, porque la risa le debilita el poder hegemónico de las creencias y relativiza el poder político de las autoridades que las postulan. En el fondo subyace la voluntad de mantener el statu quo, el rechazo a la evolución y la actualización de la religión y la destrucción de quienes se atrevan a pensar y a expresarse de forma diferente. Aunque es justo advertir que si este fundamentalismo religioso adquiere poder judicativo y militar, puede convertirse en asesino, como ha sucedido en algunos casos entre el islam fundamentalista y radical, con estructuras teocráticas. Desde luego que es muy importante evitar fáciles generalizaciones 2.page1image17120

Pero el fundamentalismo no es sólo un problema de las lejanas tierras del islam. Es un asunto que no hay que perder de vista en el contexto ético y religioso en el que vivimos de forma cotidiana.

En México se transmite desde hace años un programa de televisión católico y semanal, cuyo título y objetivo era difundir las actividades y los mensajes de los Papas. Ahora el título ha cambiado, y el lugar del Papa lo ocupa la Fe; lo cual puede parecer adecuado considerando la desproporción que existe entre una figura jerárquica y una dimensión religiosa. Pero hay algo más de fondo: en el programa la figura papal ha pasado del desdibujamiento a la recriminación en la medida en que el Papa Francisco ha dado muestras de acogida a la necesaria actualización de la Iglesia y su mensaje.

Esto pude constatarlo, no sin sorpresa, a mediados de enero, cuando durante dicho programa el presentador preguntó a un teólogo por las profecías que se esperan para el año 2015. El teólogo afirmó sin ambages, palabras más palabras menos: “Las profecías son sobre la amenaza del cisma y de la apostasía en la Iglesia, pero no se prevén para este año sino para el próximo, ya que va a celebrarse a mediados de 2015 el Sínodo sobre la familia, organizado por este Papa jesuita que tienen simpatías franciscanas”.

Para mi sorpresa, el presentador del programa no se inmutó en lo más mínimo por la respuesta del teólogo ni intento hacer matiz alguno. La afirmación quedó flotando en el aire, yo creo que con la intención de dejarla abonar al descrédito de un Papa que, independiente del alcance futuro de sus reformas, se ha abierto a las posibilidades de la actualización de la ética cristiana y al diálogo crítico con la cultura moderna.

Me gustaría saber cuál será la opinión de quienes dirigen este programa después de que se hizo público que el Papa Francisco recibió a Diego, el transexual de Plascencia, España, quien al preguntarle a Francisco “si había lugar para él en la Iglesia” recibió un abrazo como respuesta.

Lo anterior demuestra la fuerza y la resistencia de otro tipo de fundamentalismo, que afortunadamente no tiene poder judicativo ni político pero se opone a la renovación y la actualización, en este caso, de la disciplina eclesial.

Es necesario, por tanto, promover un sano pluralismo que respete las convicciones y las tradiciones de cada persona, valore el aporte que cada uno puede hacer desde su identidad 3, avanzando desde la tolerancia hasta la alteridad, atentos a los mecanismos y los posibles embates de los diversos tipos de fundamentalismo.

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1 Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, 63. 2 Idem., 253.

2 Idem., 253. 

3 Idem, 255. 

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