La proteccion de menores en la Iglesia

0 Comment(s) | Posted | by Jutta Battenberg Galindo |

Keywords: pederastia, delitos en la iglesia, silencio eclesial, escandalo, proteccion a menore

A finales de febrero pasado se realizó un encuentro en el Vaticano relacionado con uno de los mayores escándalos de la Iglesia Católica en la actualidad: el abuso sexual en contra de niños y niñas menores de edad.

Si bien es cierto que el abuso sexual en contra de menores ha sido un problema añejo que ha acompañado la historia de la humanidad y ha acontecido en todos los ambientes, incluso el familiar, su presencia en el ámbito clerical ha sido especialmente doloroso e indignante por provenir de aquellos llamados a mostrar el rostro amoroso de Dios.

El silencio guardado alrededor de este atropello en todos los espacios y manifestaciones lo ha hecho por siglos invisible e inexistente; ha solapado la conducta en los victimarios y ha sido una pesada carga con la cual han vivido las víctimas. Las denuncias específicas en el ámbito de la religiosidad católica en la actualidad, si bien han causado un gran alboroto que ha afectado a la estructura eclesial también han sido un importante escaparate para visibilizar un problema que de suyo ha sido y es mucho más presente en la esfera secular.

Desde hace siglos, el abuso del confesor al emplear el sacramento de la penitencia como medio para obtener intercambio sexual fue denunciado por múltiples papas. Los principales antecedentes se encuentran en la Bula de Gregorio XV “Universi Gregis” del 30 de agosto de 1622[1] confirmada posteriormente el 1 de junio de 1721 por el papa Benedicto XIV en la “Constitución Sacramentum Poenitentiae”[2] seguidas de otras Constituciones y Decretos establecidos por el Santo Oficio[3]. Sin embargo, fue hasta el siglo XX que este flagelo tomó un lugar prioritario en la opinión pública y obligó a las autoridades eclesiales a enfrentarlo con mayor determinación. 

De acuerdo con Monseñor Charles J. Scicluna en una entrevista de Gianni Cardinale en 2010, cuando era el “promotor de justicia” de la Congregación para la Doctrina de la Fe subrayó que la condena al abuso contra menores “ha sido siempre firme e inequívoca”; sin embargo, aceptó que posiblemente el silencio eclesial y la indulgencia con los agresores por parte de los obispos en la praxis se debió a “un mal entendido sentido de defensa del buen nombre de la institución”[4].

De manera particular a los tres últimos papas les ha correspondido enfrentar el escándalo causado por estos delitos en la Iglesia y sus acciones con relación al problema han ido desde declaraciones, acercamiento a las personas[5] y comunidades afectadas, revisión del sistema penal canónico[6], guías para comprender los procedimientos[7], atender los casos[8] y la formación de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores por parte del papa Francisco[9]

La Comisión Pontificia para la Protección de Menores, cuya "tarea específica […] será proponer las iniciativas más adecuadas para la protección de los menores y adultos vulnerables, así como realizar todo lo posible para asegurar que delitos como los sucedidos ya no se repitan en la Iglesia. […] promoverá, conjuntamente con la Congregación para la Doctrina de la Fe, la responsabilidad de las Iglesias locales para la protección de todos los menores y adultos vulnerables"[10], no solo pretende hacer de la Iglesia un lugar seguro para menores y población vulnerable, sino también concientizar y educar a la gente sobre la necesidad de proteger a los menores en hogares, parroquias, escuelas, hospitales y otras instituciones[11], con lo cual asume la responsabilidad eclesial de responder a las situaciones humanas concretas. 

Ciertamente, aún hay mucho por hacer, de aquí el impostergable e ineludible compromiso de todos y todas, laicos y consagrados, pues solo una corresponsabilidad mutua que promueva la prevención, la denuncia, la sanción, tanto eclesial como civil, y evite diluir o minimizar el problema al compararlo con otras circunstancias o estadísticas podrá dar una respuesta significativa frente a nuestros menores.



[1]http://www.newadvent.org/cathen/14134b.htm (consultado el 18 de marzo de 2019).

[2]http://www.awrsipe.com/patrick_wall/selected_documents/1741%20Sacramentum%20poenitentiae.pdf (consultada el 18 de marzo de 2019).

[3] http://www.newadvent.org/cathen/14134b.htm (consultado el 18 de marzo de 2019).

[4] http://www.vatican.va/resources/resources_mons-scicluna-2010_sp.html

 (consultado 15 de marzo de 2019).

[5]http://w2.vatican.va/content/francesco/es/cotidie/2014/documents/papa-francesco-cotidie_20140707_vittime-abusi.html

 (Consultado el 16 de marzo de 2017).

[6]http://www.vatican.va/resources/resources_arrieta-20101202_sp.html

 (consultada el 16 de marzo de 2019)

[7] http://www.vatican.va/resources/resources_guide-CDF-procedures_sp.html

 (consultada el 16 de marzo de 2019)

[8] http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20110503_abuso-minori_sp.htmlI

 (consultada el 15 de marzo de 2019).

[9]http://www.protectionofminors.va/content/tuteladeiminori/es/sezione-chi_siamo/pagina-storia.html

 (consultada el 15 de marzo de 2019).

[10]http://www.protectionofminors.va/content/tuteladeiminori/es/sezione-chi_siamo/pagina-missione.html (Consultada el 18 de marzo de 2019)

[11]http://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2018/02/17/0137/00280.html#spa

 (consultada el 16 de marzo del 2019)

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