La ética en la sociedad mexicana: de la indiferencia de "las aguas tranquilas" a la vorágine

0 Comment(s) | Posted | by Miguel Ángel Sánchez Carlos |

Resumen: El nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha comenzado a gobernar con iniciativas que han movido tanto a la opinión pública como a algunos sectores de la sociedad poniendo sobre la mesa el tema de la ética y la moral a través del combate a la corrupción. Se presentan grandes desafíos pero también oportunidades que la ética teológica puede iluminar.

Palabras clave: ética política, moral social, corrupción, ciudadanía, asuntos públicos.

Abstract: The new president of Mexico, Andrés Manuel López Obrador, has developed initiatives that have moved both public opinion and some sectors of society by putting the issue of ethics and morality “on the table” fighting against corruption. Great challenges and also opportunities arise that theological ethics can illuminate.

Keywords: political ethics, moral theology, corruption, citizenship, public affairs.

 

El nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha comenzado a gobernar con iniciativas que han movido tanto a opinión pública como a algunos sectores de la sociedad. Le ha llamado a su periodo de gobierno “la cuarta transformación”, suponiendo, adelantando, que estará a la altura de algunos de los grandes próceres de la patria (Miguel Hidalgo con la Independencia de México, Francisco I. Madero con la Revolución Mexicana y Lázaro Cárdenas con la Expropiación Petrolera), objetivo que además de sumamente pretencioso suena muy peligroso de no lograrlo. De cualquier modo es una propuesta política y social que ha traído a la discusión varios de los grandes problemas por lo que atraviesa nuestro país y gran parte de la región latinoamericana.

En esta propuesta política y social existe un elemento central que llama nuestra atención y es el motivo de esta colaboración: la ética y la moral.

A este respecto el presidente relanzó la propuesta de la Cartilla Moral, que tiene su antecedente en Cartilla Moral que escribió Alfonso Reyes para promover la campaña de alfabetización (para adultos principalmente) del gobierno de Ávila Camacho en 1944. Este cuadernillo contiene catorce lecciones en las que se transmiten nociones de moral, sociología, antropología, política, educación cívica, higiene y urbanidad.

A este respecto surgen varias preguntas, entre las cuales resaltamos dos: Aunque sea muy conveniente difundir en el ámbito público la necesidad de voltear la mirada a la inspiración moral ¿es en la ética deontológica donde podemos coincidir las y los ciudadanos de diferente manera de pensar, “modernos” o “posmodernos”? ¿No es una manera equivocada de proceder hablar de cartillas y códigos de conducta? ¿No sería más adecuado convocar a la ciudadanía para reelaborar o resignificar el papel de la ética en nuestra sociedad, a partir de la identidad y los valores comunes y propios?

Por otro lado, si bien es cierto que hay aspectos muy discutibles en las opciones políticas y económicas que ha tomado el actual presidente, (cancelación del nuevo aeropuerto, cerrar los ductos petroleros para evitar el robo de combustible, pretender ser neutral sobre la crisis venezolana, etc.) el tema de la ética y la moral están presentes en su administración de forma muy concreta y real a través del combate a la corrupción.

A este respecto existe un ejemplo muy lamentable y terriblemente trágico, que ha puesto en el ámbito público tanto el problema de la corrupción como el de la ética: la explosión de una toma clandestina de gasolina, donde mucha gente recolectaba el combustible, lo que provocó más de un centenar de muertos y decenas de desaparecidos.

Entre las cuestiones que brotaron de esta tragedia podemos citar: ¿cómo hemos llegado a un nivel estructural de corrupción, de manera que quienes dirigen las instituciones productoras de petróleo son los mismos que organizan el robo de millones de dólares al país? ¿cómo esta corrupción ha permeado la mentalidad de la población, a tal grado que existen pueblos enteros donde “lo normal” es el robo y la rapiña? ¿por qué en nuestros comentarios y razonamientos resulta tan delicado distinguir un comportamiento inmoral de una consecuencia trágica, como el morir carbonizado en una explosión, a tal grado que pareciera inhumano llamar delincuente a la víctima?

Es enorme la tarea sociocultural que tenemos en México al respecto de los temas de ética y de moral, pero es una gran oportunidad el que el tema “esté sobre la mesa” para cooperar con nuestras reflexiones y propuestas. Los espacios están dados en nuestras instituciones religiosas y educativas y en las redes sociales.

El Papa Francisco nos anima con su mensaje, dado a los trabajadores mexicanos en su visita a México en 2016[1]: “Los invito a soñar el México que sus hijos se merecen; el México donde no haya personas de primera, segunda o de cuarta, sino el México que sabe reconocer en el otro la dignidad de hijo de Dios”.

Está hecha la invitación.

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